Chinchorro

Hoy, como todos los viernes de fin de mes, era el momento de jugar una partida.

Herr Forero introdujo en esta ocasión una pequeña pero significativa modificación. Cada jugador tenía a sus espaldas un molesto “chinchorro” que era aliado de su oponente y cuya misión era distraerlo hablando. Después cambiaron los roles.

Al final de la sesión el grupo se reunió en asamblea para hacer una valoración de los “chinchorros”. ¿Quién fue más ocurrente? ¿Por qué algunas distracciones surtieron más efecto?

En nuestro día a día estamos sometidos a muchas distracciones. A menudo está en nuestras manos ignorarlas, en otras ocasiones resulta más complicado mantener la atención en lo que realmente nos interesa. Pero siempre está en nuestras manos intentar hacer caso omiso a las provocaciones de los chinchorros que pudieran incordiar.

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