¡Enhorabuena, Cristina!

Como todos los cursos hemos participado en el Certamen de Creación Literario Juvenil que organiza el Ayuntamiento de Chiclana. En esta edición han entregado un premio a alumnas del cole y Cristina ha sido una de ellas. ¡Enhorabuena por tu obra y gracias por querer compartir con nosotros tu obra!

A continuación, os dejo su cuento. Espero que disfrutéis mucho leyéndolo.

La paloma

En una ciudad de Inglaterra, donde la guerra abundaba, había un niño que no perdía la esperanza. Su nombre era Luis y todas las mañanas iba a su pozo de los deseos para pedirle: paz, ayuda para su familia…

Llegó un día en el que los servicios de comunicación, transporte y sanidad no funcionaban. No había forma de que pudieran comunicarse con sus familias, ni podían ir a visitarla o si alguien enfermaba no podían llevarle al hospital.

Luis recibió esta noticia de su padre y estuvo todo la noche pensando como podría comunicarse con sus abuelos. Pensó en tirar una carta a la costa y con un poco de suerte llegaría a la otra punta del país, donde viven sus abuelos. Cogió su pluma y un papel y empezó a escribir:

Queridos Abuelos:

Pasamos frío, pero entre los dos nos calentamos, queremos encender la chimenea, pero no lo hacemos porque si no los franceses descubrirán que esta casa está habitada.

Tenemos miedo, pero también esperanzas.

Os quiere,

Luis.”

Luis metió la carta en una botella y salió fuera. Tan solo dio unos pasos cuando noto a alguien detrás de él, por suerte era su padre, éste cogió al niño por el brazo -¿Estas loco? ¿Acaso quieres que te maten?- dijo con su grave y ronca voz.

Los dos volvieron dentro, en ese momento el padre de Luis vio que tenía algo en la mano y le preguntó que era -Hijo ¿Qué llevas ahí?- Esté le contestó que era una carta y que la iba a tirar al mar para que los abuelos lo reciban. Luis estaba triste y se sentía mal por haber salido fuera, lo mostraba en sus gestos y en su forma de hablar -No tienes que estar triste, ni sentirte culpable. No estoy enfadado contigo, solo hiciste lo que te dijo tu corazón, pero acepta que era un poco arriesgado.- dijo el padre consolando a su hijo.
En ese momento fueron a pedir un deseo al pequeño pozo. Mientras el pequeño pedía el deseo el padre miraba a su alrededor para comprobar que nadie los veía. Luis observó que al lado del pequeño pozo había posada una paloma, pensó en lo lejos que podría llegar, saco del bolsillo la carta para sus abuelos…Pero de repente escuchó los gritos de su padre-¡Corre hijo mio! ¡Corre!- una vez y otra -¡Nos persiguen! ¡Vamos, corre hijo! ¡Por favor!
Los franceses sacaron sus armas, empezaron a disparar.
Menos mal que consiguieron llegar, antes de que les alcanzase una bala, a casa. Fue un momento muy traumático, para ambos.
Desde ese día no volvieron a salir de casa, pero se les acabaron las provisiones, cada vez comían menos.
Un día el padre de Luis decidió ser fuerte por su hijo y salir en busca de comida. Antes de marchar le dijo:-Hijo, si no vuelvo quiero que recuerdes que eres lo más importante para mí. Sé que desde que se llevaron a mamá no está siendo fácil, pero eres un niño fuerte y valiente. Te quiero mucho Luis. Nunca cambies.
Pasaron los días y Luis seguía solo, no le quedaba comida y empezaba a perder la esperanza. Se decidió a coger una hoja de papel y empezó a escribir:

No se quién eres, ni dónde estás, pero te pido ayuda. La guerra entre Inglaterra y Francia cada vez va a peor. Primero se llevaron a mi madre y hace unos días mi padre fue a por provisiones y aún no ha vuelto. Estoy solo, sin nadie con quien hablar, sin un hombro en el que llorar. Estoy buscando una forma de acabar con esto.
Luis.”
Iba a dejar la carta en la mesa auxiliar del dormitorio para que con suerte alguien la encontrase, pero, al mirar por la ventana vio una paloma. Se le saltaron las lágrimas, solo podía pensar en los sonidos de las pistolas. Rápidamente abrió la ventana para dejar entrar a la paloma, a la cual le puso la carta en la pata izquierda, Luis deseaba que todo fuese normal.
Después el niño se decidió a salir de esa casa donde había pasado los mejores y peores momentos de su vida. No sabía a dónde ir, pero estaba seguro de lo que no iba a volver a esa casa.

La paloma voló a una base militar donde tenían presos a los padres de Luis. Allí recibió la carta un militar francés llamado Reyos al que las palabras de Luis le llegaron al corazón y decidió ayudar a escapar a todas las personas a la que tenían presas injustamente.

Reyos se metió en el calabozo con la excusa de que le tocaba vigilar a los presos. Él sabía que su mentira no iba a durar mucho tiempo, así que debía darse prisa. -¿Quién de aquí es el padre o la madre de un chiquillo llamado Luis?- preguntó Reyos a los presos. Los padres de Luis contestaron con alteración, sin miedo a que les pudiese hacer daño, Reyos calmó a los padres y ayudó a los presos a escaparse por un túnel secreto para casos de emergencia.

Una vez afuera Reyos les enseñó la carta de Luis a sus padres y los tres fueron a buscarle, pero, asumieron que sería tarea imposible. Así que pidieron a los demás presos que les ayudasen. Cientos de personas buscando a un niño que cada vez pensaban y cada vez pensaban que era más difícil que el niño siguiera vivo.

Luis llevaba mucho tiempo buscando la base Inglesa, hasta que un día la encontró, pero al mismo tiempo encontró a sus padres recogiendo provisiones.

Fue un reencuentro muy emotivo, que los tres llevaban soñando desde hacía mucho tiempo. Por fin la familia estaba al completo.

Unos meses más tardes gracias al esfuerzo de Yenos y muchos otros militares Ingleses en la guerra, Inglaterra terminó saliendo victoriosa.

Luis no se sentía tan contento de que Inglaterra hubiese ganado la guerra, sino que los servicios de comunicación, transporte y sanidad se hubieran restaurado y pudiera ver a sus abuelos de nuevo.

Aquí termina esta preciosa historia.

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